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Simbolismo. Arte Moderno.

La historia del arte moderno comenzó hace unos 150 años en París, donde un grupo de pintores, a los que ahora llamamos impresionistas, sacudieron el mundillo artístico establecido. Pintaban sus cuadros con pinceladas gruesas que parecían inconclusas a los ojos del meticuloso arte oficial, retrataban la vida en las calles en vez de ampulosas escenas heroicas y se libraban del poder de los grandes pintores de salón organizando sus propias exposiciones independientes. Una vez superada la práctica académica al uso, ya no hubo nada que los detuviera y, en un constante deseo de buscar nuevos caminos, se fueron sucediendo los estilos, siempre aportando distintas innovaciones: después del impresionismo vino el simbolismo, luego el expresionismo, el futurismo, el dadaísmo, el arte abstracto, el realismo renovado, el surrealismo, el expresionismo abstracto, el pop art, el arte minimalista y el arte conceptual. En el movimiento posmoderno y la obra contemporánea de un Koons, Kelley o Wool todavía pervive este impulso moderno por hacer algo nuevo. TASCHEN.

SIMBOLISMO.
El simbolismo es movimiento artístico y literario, que aparece en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX, como reacción al naturalismo, ya que sus características están más bien dadas por la fantasía. La inquietud que muchos artistas experimentaban ante las consecuencias de la revolución industrial fue concretizada por el simbolismo, a través de un idealismo que recuperaba ciertas aspiraciones esenciales del romanticismo, como la reivindicación del humano frente al sistema. El nuevo movimiento se vinculó, entonces, al misterio y a la esencia espiritual de los objetos y de los seres, tratando de dar unos equivalentes plásticos de la naturaleza y del pensamiento, representando seres rodeados de un aura mágica y paisajes tenebrosos.
En el ámbito de la pintura, el simbolismo encuentra exponentes como Gustave Moreau (francés que nace en 1826 y muere en 1898). Sus pinturas más destacadas son "Júpiter y Semele", "Europa y el toro" y "los unicornios". También está el artista Odilon Redon, otro francés que nace en 1840 y fallece en 1915. Como obras importantes, hay que destacar "El carro de Apolo", "Druida" y "viejo alado con larga barba". Hay que destacar también a "Los Nabis", un grupo de tres artistas que son Félix Valloton ( suizo, 1865-1925) (obra: "la pelota"), Pierre Bonnard (francés, 1867-1947) (obra: "Mujeres en el jardín") y Edouard Vuillard (francés 1868-1940) (obras: "jardines publicos" y "los dos escolares") y finalmente con Néstor Martín-Fernández de la Torre desaparece el simbolismo tras su muerte, ya que él lo representaba siempre en todos sus pinturas. 

Pictóricamente las características más relevantes son las siguientes:

- Color: a veces se utilizaban colores fuertes para resaltar el sentido onírico de lo sobrenatural. Del mismo modo el uso de colores pasteles, por parte de algunos artistas, junto con la difuminación del color, perseguía el mismo objetivo.
- Temática: Pervive un interés por lo subjetivo, lo irracional, al igual que en el romanticismo. No se quedan en la mera apariencia física del objeto sino que a través de él se llega a lo sobrenatural, lo cual va unido a un especial interés por la religión. Los pintores y poetas ya no pretenden plasmar el mundo exterior sino el de sus sueños y fantasías por medio de la alusión del símbolo. La pintura se propone como medio de expresión del estado de ánimo, de las emociones y de las ideas del individuo, a través del símbolo o de la idea.
Una de las novedades más importantes, a nivel temático, es el de la mujer fatal. Surge la unión entre el Eros y el Thanatos y en ello subyace una nueva relación entre sexos. A la pintura se la define con conceptos como ideista (de ideas), simbolista, sintética, subjetiva y decorativa.
- Técnicas: Lo que une a los artistas es el deseo de crear una pintura no supeditada a la realidad, en oposición al realismo, y en donde cada símbolo tiene una concreción propia en la aportación subjetiva del espectador y del pintor. No hay una lectura única, sino que cada obra puede remitir cosas distintas a cada individuo. Su originalidad, pues, no estriba en la técnica, sino en el contenido.