"Es increíble lo que un hombre tiene que llegar a hacer sólo para poder comer, dormir y vestirse."
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Charles Bukowski. Sobre lo que debe hacer el hombre.
"Es increíble lo que un hombre tiene que llegar a hacer sólo para poder comer, dormir y vestirse."
Bram Stoker. Sobre para quiénes hay malos sueños.
"Hay malos sueños para aquellos que duermen imprudentemente."
Banana Yoshimoto. Sobre la noche.
"La noche es extraña. Para los que duermen pronto, apenas dura unos instantes, mientras que para quien está en vela, es larga como una vida complementaria y es como un regalo."
Walt Disney. Sobre los sueños.
"No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse."
Eduardo Galeano. Sobre el mal del hombre, la necesidad de poseer.
"Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tiene, y otros no duermen por el pánico de perder las que tienen."
Stéphane Mallarmé. Sobre el pensamiento.
"El pensamiento es donde las palabras deben dormir mucho tiempo, con el fin de nacer nuevas y puras."
Stéphane Mallarmé.
Fue un poeta y crítico francés, uno de los grandes del siglo XIX, que representa la culminación y al mismo tiempo la superación del simbolismo francés. Fue antecedente claro de las vanguardias que marcarían los primeros años del siguiente siglo.
En un principio la obra poética de Mallarmé muestra la huella de tres contemporáneos ilustres a los que reconoció como maestros: Théophile Gautier, Théodore de Banville y, sobre todo, Charles Baudelaire. Pero pronto soltó amarras y desarrolló una obra poética tan breve como ambiciosa. El oscuro y esteticista Mallarmé inició, en la segunda mitad del siglo XIX, una renovación de la poesía cuya influencia se siente hasta nuestros días y que acabaría por trascender el simbolismo inicial hacia una estética más ambiciosa, relacionada con cierto impresionismo y el orfismo que continuarían discípulos suyos como Rainer María Rilke o la poesía pura de Paul Valéry. Divulgó su nueva poética a través de la tertulia que mantenía en su casa, por ejemplo la introducción del verso libre y la construcción del poema alrededor de un símbolo central. Fue uno de los pioneros del decadentismo francés. Dueño de una sintaxis experimental, cuyo hipérbaton mezclaba construcciones inglesas y latinas, y de un ritmo y vocabulario poco comunes, Mallarmé creó poemas cerrados en sí mismos, lejos de cualquier realismo, donde el sentido proviene de las resonancias. En su poesía las sonoridades y los colores juegan un rol tan importante como los sentidos cotidianos que tienen las palabras, lo cual hace su traducción realmente difícil. Según algunos autores, Mallarmé es el creador de un impresionismo literario (escribió que su intención era «pintar no la cosa, sino el efecto que produce», por lo cual el verso no debía componerse de palabras, sino de intenciones, y todas las palabras borrarse ante la sensación). Junto con otros poetas, tales como Arthur Rimbaud, fue incluido en el libro Los poetas malditos de Paul Verlaine.
Jan Potocki. Sobre el insomnio como reflejo del desamor.
"Me acosté, pero no pude dormir: dos pasiones, el amor y el odio, me mantenían despierto."
Jan Potocki.
Fue un noble, científico, historiador y novelista polaco, capitán de zapadores del Ejército Polaco, célebre por su novela El manuscrito encontrado en Zaragoza.
De familia noble, hijo de Józef Potocki y Anna Teresa Ossolińska, perteneciente a una acaudalada familia de la más alta nobleza. Józef Potocki, con orígenes austriacos, polacos y ucranianos, poseía tierras en Ucrania, cuando éstas pertenecían al Imperio Austro-húngaro. Se cree que era judío askenazí, etnia dominante en aquellas tierras, y que se convirtió al catolicismo para poder entablar relaciones personales y familiares con la alta aristocracia polaca, toda de religión católica, la mayoritaria en el país. Ese pudo ser el motivo por el que Jan Potocki no recibió educación en colegios católicos de Polonia, ni formación religiosa cristiana: cuando cumplió doce años su padré lo envió a Suiza junto a su hermano Severin. Sus primeros estudios los hizo en su país, recibiendo una sólida educación, y a los doce años fue enviado a Suiza para continuarlos en Ginebra y Lausana, donde se inició en el conocimiento de las ciencias y en los estudios literarios y lingüísticos, con un pastor presbiteriano. Los años de su educación suiza dieron al joven aristócrata una curiosidad por las ciencias, que fue creciendo, y un sentimiento cosmopolita de la vida. A su regreso a Polonia abrazó la carrera militar, como era costumbre en la nobleza. Ingresó en la Academia Militar de Viena, pero pronto la abandonó para consagrarse a las dos pasiones que iban a dominarle hasta su muerte: los viajes y los estudios. Decidido a saberlo todo, no tardó en poseer una cultura enciclopédica, y un dominio de casi todas las lenguas modernas, además de las clásicas. Al mismo tiempo, el joven conde Potocki se contagió del espíritu liberal y progresista que imperaba en la ilustrada de la corte polaca, cuyo soberano, Estanislao Augusto, era uno de los protectores de la masonería, a la que pertenecían algunos de los grandes señores de la nobleza. Algunas damas compartían ese espíritu, entre ellas la princesa Isabel Lubomirska, nacida Czartoryska, con una de cuyas hijas, la princesa Julia, se casaría Potocki pocos años después. Respecto a sus posibles orígenes judíos, Potocki escribió una Cronología de los hebreos (Chronologie des Hébreux, 1805), estudió la Cábala y el Talmud e incluso incluyó en casi un centenar de páginas la figura del Judío Errante en su célebre novela. Eso fue en la versión llamada de 1804 (no editada en su totalidad en San Petersburgo, por lo que las alusiones a los judíos no llegaron a publicarse). Sin embargo, entre 1810 y 1815, Potocki decidió eliminar toda mención al mito del Judío Errante, Ashaverus; algunos biógrafos (cf. F. Rosset, D Triaire, Jean Potocki. Biographie. Paris, Flammarion, 2004) han visto en ello un intento de ocultar sus orígenes parcialmente hebreos, dado que en esa época se había casado en segundas nupcias con la princesa Julia, católica y con la que tuvo descendencia. En elManuscrito (Sexto Decamerón, Jornada quinquagésimonovena), Potocki desvela en el capítulo titulado Historia de la casa de los Uzeda, las claves de la novela y su relación con la genealogía hebrea de una de las ramas familiares del protagonista, retrotrayendo dichas raíces al Israel bíblico, anterior al Templo de Salomón. Ninguno de sus descendientes ha hablado de esos orígenes judíos askenazíes, algo fácil de enterder debido al antisemitismo que asoló Polonia y Europa Oriental, tanto en aquella época como en el siglo XX.
Virginia Woolf. Sobre una gran verdad.
"Uno no puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no ha comido bien."
Milan Kundera. Sobre el amor y el deseo.
"El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien."
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