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Augusto Roa Bastos. Sobre el cuerpo.


"El cuerpo es el único que sabe sus deseos y necesidades. No siempre lo satisfacemos como debemos, sino todo lo contrario."


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#267 | Eliminar. Deseo. Desaparecer. Tristeza. | #pregunta


Si eliminamos el deseo, ¿desaparece el sufrimiento?


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La realización inconsciente del deseo.

Por Inés Arteta.

Según La metamorfosis, de Franz Kafka.



El adjetivo “kafkiano” aparece en el diccionario de la Real Academia Española y refiere una situación absurda, inaceptable para una lógica común, también angustiante, por lo que provoca en quien la vive. Es uno de esos conceptos que usamos con ligereza seguros de conocer su significado y de que los demás comprenderán lo que queremos expresar. No obstante, están quienes respetan su acepción primitiva, que exponía la complejidad del sistema burocrático, ingrediente esencial de la obra de Kafka, quien trabajaba como administrativo –era abogado y estaba empleado en una compañía de seguros– de día y escribía de noche. Lo notable es que, en el mundo occidental al menos –lo cual no es poco–, aun habiéndolo leído en profundidad o conociéndolo solo por su nombre, quienes mencionan lo kafkiano aluden a una situación extremadamente intrincada y a la vez claustrofóbica, pesadillesca, opresiva.
En casi todas sus narraciones, Kafka elige como protagonistas a seres que operan de modo contraproducente, causan sus propias desgracias y se internan en un laberinto que ellos mismos han creado. Son asalariados de una existencia común hasta que de repente un hecho inexplicable o violento les advierte que sus vidas han derrapado. Kafka narra sus historias con una sintaxis simple y lúcida, un estilo llano y sin pretensiones, aunque delicado, sutil. Borges declaró que el alemán de Kafka era tan sencillo que le había resultado fácil de traducir. Y si, al leerlo advertimos una sensación del orden de lo onírico, es porque el autor llega a lo más profundo de la psiquis humana de una manera asombrosamente natural.

Desde 1915, año de la primera publicación, La metamorfosis ha sido objeto de las interpretaciones más diversas: la relación con el padre juzgador y a partir de allí con la autoridad indiscutible; el individuo alienado por una responsabilidad familiar que no puede asumir –y los conflictos que ello suscita en su entorno–, la búsqueda inútil de dignidad, justicia, respeto, o de realización personal; la disociación del ser humano entre lo que desea y lo que la sociedad –también la religión–  esperan de él. Entonces, la historia que antes de iniciar su lectura podríamos haber previsto lineal o ajustada a lo real, se desplaza, como en los sueños, hacia un universo inverosímil: “Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto”.  
Dicen los psicólogos que el “afrontamiento”, afrontar lo que sucede –lo que la psicología denomina, en inglés, coping– es la estrategia que tenemos para adaptarnos a problemas que nos exceden, una forma de reducir el estrés que deriva de aquella situación tan difícil de sobrellevar. La capacidad de afrontamiento tendría un nivel práctico –la resolución del problema– y otro, afectivo –el manejo de la emoción frente al problema–. Esa capacidad humana dependería de cómo sopesamos aquello que nos sucede. En La metamorfosis, el comerciante Gregorio Samsa, hasta que se despertó una mañana convertido en un monstruoso insecto, era el único proveedor de su familia, integrada por el padre, la madre y la hermana. Trabajaba de sol a sol, entregaba su salario a su padre, guardaba para sí una mínima parte y dormía en una habitación en la misma casa de sus padres, con tres puertas de acceso. Esas tres invasivas puertas vulneran la intimidad del adulto Gregorio Samsa y representan su incapacidad de rebeldía frente a esa situación opresiva, la imposibilidad de independizarse y vivir su propia vida. No enfrenta la situación, tampoco a quienes la originan. Entonces, su psiquis se rebela por él y realiza lo que los psicólogos llaman acting, o “paso al acto”: deviene un ser repulsivo, que depende de sus padres y hermana para vivir. En ese estado de rendición, la responsabilidad de su familia hacia el Gregorio transformado es tan inaceptable como su apariencia: lo dejan morir.
Cuando no somos capaces de registrar nuestro verdadero deseo, y ese deseo nos presiona por ser realizado, generamos una acción que lo expresa de manera distorsionada y que permite una salida simbólica al deseo. El acting es una reacción inconsciente, que no ofrece una resolución efectiva: Gregorio Samsa no puede escapar de la prisión en la que su vida se ha convertido, entonces se transforma: adopta una forma grotesca, insectoide, y queda postrado dentro de su habitación. Solo así puede ver lo grotesco que es el comportamiento de sus padres y hermana hacia él. Paradójicamente, la situación fuerza a los tres miembros de su familia –hasta entonces parasitarios, puesto que vivían de su sueldo– a ser autosuficientes: cada uno de ellos sale a trabajar y la autonomía los hace sentir realizados.
La metamorfosis no tiene por título “El escarabajo” porque la historia no trata sobre el monstruoso insecto sino sobre la transformación que Gregorio sufre. Cuando Kafka se lo entregó a la revista que iba a publicarlo, antes que se lo conociera en forma de libro, le pidió al editor que no lo ilustrara con un escarabajo porque el insecto era un elemento menor, insignificante. Quería alejar al lector de lo perceptible, corpóreo, anatómico, de la alteración física que experimenta Gregorio.
Y Borges, cuando lo tradujo, eligió llamarlo “La transformación”, y después declaró no entender por qué los editores habían preferido un título complicado en tanto era posible optar por uno más sencillo. Sabemos que Kafka había leído Las metamorfosis, de Ovidio, pero nunca señaló vínculo alguno con su relato porque la obra de Ovidio se instala en el plano de lo mitológico y sobrenatural. Gregorio Samsa se despertó una mañana convertido en un monstruoso insecto. No se trata de ciencia ficción: Gregorio sigue siendo humano solo que, para poner distancia entre él y su familia, se ha transformado en un bicho horrible.
La historia de Gregorio Samsa tiene la virtud de permanecer vigente, de multiplicarse en numerosas ediciones accesibles y de ser continuamente analizada, desde que apareció, hace ya más de 100 años. Probablemente, el propio Kafka no imaginó que le encontraríamos tantas formas –también las autobiográficas– de interpretar esta novela breve. Pero no importan las innumerables tesis sobre la obra sino la lectura que cada uno de nosotros haga, cada cual desde su propia experiencia. En mi caso, a los 18 años la actitud de la familia me provocó rabia; más tarde la impotencia de Gregorio me produjo frustración, y ahora, la percepción de lo poco que controlamos de nuestras vidas me genera tristeza.
Sabemos que Kafka le dio la orden a su amigo Max Brod de que destruyera toda su obra después de que él muriera. Tenemos la suerte de que Brod no le obedeció y no solo la conservó sino que se ocupó de difundirla. Con seguridad, si hubiese querido destruir su obra, lo habría hecho él mismo. Pero Franz Kafka debió de ser un hombre inseguro y poco consciente de sus valores, como sus protagonistas, acaso temeroso de conocer sus verdaderos deseos.




Alejandra Pizarnik. Sobre la seducción, el deseo y el abandono.


"Pero no sé por qué me fascinan los que no me desean. Éste es mi emblema. Ésta es mi maldición. Cualquier que te abandone logrará seducirte. Y viceversa."


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Elias Canetti. Sobre desear.


"Se puede desear mucho y siempre será demasiado poco. Pero lo que deseamos poseer siempre es demasiado."


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Mary Shelley. Sobre el camino para alcanzar la perfección.


"El ser humano que quiere alcanzar la perfección debe mantener la serenidad y la calma, sin permitir que una pasión o un deseo circunstancial se entrometa en su espíritu."


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Ernesto Sabato. Sobre dónde está bien la verdad.


"Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza.
"


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Si tenés ganas de leer un libro de Ernesto Sabato y no estás decidido, TE LO RECOMIENDO EN POCAS PAGINAS. 


Encontrá en este link el video con la recomendación extendida de esta lectura.    

    El túnel de Ernesto Sabato es una novela breve y profundamente psicológica que explora la obsesión, la soledad y la incomunicación a través de la perspectiva de Juan Pablo Castel, un pintor argentino. Castel, un narrador introspectivo y complejo, se obsesiona con María Iribarne, una figura enigmática que encarna su anhelo de conexión auténtica. A medida que su relación avanza, la historia se adentra en los oscuros recovecos de su mente, mostrando cómo sus emociones y pensamientos lo consumen. Con un estilo minimalista y simbólico, Sabato aborda temas existenciales y crea una obra atemporal que reflexiona sobre la condición humana. El túnel es una joya de la literatura hispanoamericana, intensa, inquietante y profundamente reflexiva.

Alessandro Baricco. Sobre el amor.


"Tenía una vida que me hacía feliz y deje que se desmoronara con tal de estar junto a ti. No te amé por aburrimiento, ni por soledad, ni por capricho. Te amé porque el deseo que sentía por ti era más fuerte que cualquier felicidad
."


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Orhan Pamuk. Sobre el amor.


"El amor es el anhelo de abrazar a una persona con fuerza y estar en el mismo lugar que ella. El deseo de abrazarla dejando fuera al mundo entero. La nostalgia del alma de encontrar un refugio seguro.
"


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