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La zorra y el leñador. Fábulas de Esopo.

22. La zorra y el leñador.

   Una zorra, perseguida por unos cazadores, vio a un leñador y le suplicó que la escondiera. Éste le aconsejó entrar para refugiarse en su cabaña. No mucho después llegaron los cazadores y preguntaron al leñador si había visto pasar una zorra por allí, aquél negaba con su voz haberla visto, mas con la mano hacía señas indicando donde estaba oculta. Pero los perseguidores no se dieron cuenta del gesto y creyeron lo que les decía. La zorra, al ver que se marchaban, salió y se marchó sin decir una palabra. Como el leñador le echó en cara que encima que la había salvado no le daba, por lo menos, alguna palabra de agradecimiento, dijo la zorra: << Pues yo te habría dado las gracias si las señas de tu mano hubieran estado de acuerdo con tus palabras. >>
   Uno podría aprovecharse de esta fábula con relación a aquellas personas que abiertamente predican la virtud, pero en sus hechos se comportan con bajeza.

Esopo.
Fue un famoso escritor de fábulas. No está probada su existencia como persona real. Diversos autores posteriores sitúan en diferentes lugares su nacimiento y la descripción de su vida es contradictoria. Hasta la época en que vivió también varía según los autores aunque todos ellos coinciden en que vivió alrededor del 600 a. C. Heráclides Póntico lo menciona como una persona natural de Tracia, nacido esclavo de Jantos y posteriormente liberto de Idmon. En la época clásica su figura se vio rodeada de elementos legendarios e incluso se ha puesto en duda su existencia por algunos historiadores. Sus fábulas se utilizaban como libros de texto en las escuelas y Platón dice que Sócrates se sabía de memoria los apólogos de Esopo.