Lo Último

El peregrino.

Por Pilar Bide.
"Un camino colmado de incertidumbre y certezas."
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¿Acaso el camino del artista no podría ser análogo al camino de un peregrino?
Un peregrino generalmente transita su camino solo acompañado de sí mismo, de  sus pensamientos, de sus convicciones, de su fe, nutriéndose de lo andado. Un peregrino sabe que él y nadie más que él, tendrá que salir adelante y lograr el objetivo.
Un peregrino marcha a su ritmo con su cadencia, acelera el paso cuando su corazón lo indica y frena cuando su cuerpo lo pide.  Tiene la mente abierta para interactuar y aprender de otros, para escuchar nuevas ideas y pensamientos, para ser respetuoso de los demás, para modificar sus propias estructuras y crear nuevas más acordes al ser que se transforma en cada paso. Mantiene su calma al experimentar diferentes situaciones que pueden desestabilizarlo. Sigue fiel a su objetivo, su fe lo hace fuerte. Administra su energía y su ánimo de la mejor manera posible. Se sumerge en pasiones, angustias, excitación o en una felicidad extrema.
Un peregrino tiene sentido del humor para reírse de las sorpresas que le acontecen. Suceden imprevistos que parecieran destruir todo lo logrado y sin embargo, la claridad en la meta le hace ver que es parte del proceso. El peregrino ríe, se sorprende y disfruta. Porque tiene determinación y cree con convicción que llegará a destino. Tiene la seguridad en que el recorrido es el correcto y que va tomando nuevas formas sobre la marcha. La convicción moviliza su espíritu y su cuerpo. Su ímpetu es fuerte, osado, firme y vigoroso.
Acaso un artista no tiene sus momentos de introspección y se sumerge en ese mundo donde todo lo externo queda silenciado para ocuparse de su obra. Él y su obra son uno, porque es es su camino, su peregrinación, su objetivo, su crecimiento. Nadie más que él podrá llevarla adelante.
Acaso un artista no tiene una cadencia propia que lo hace marchar a diferentes ritmos, creando un mandala de la expresión. Una cadencia que se va pautando con cada paso dado.
Acaso un artista no se sensibiliza con lo que ve, escucha, siente, percibe y huele del entorno. Todos los sentidos, son fuentes de inspiración, de ideas, de reflexiones que lo impulsan a recorrer el camino. Siendo “el otro”, muchas veces espejo, que inexorablemente al tomar consciencia de ello, se hace inevitable observar y transcender.
Acaso un artista no pasa por momentos de inspiración donde el entusiasmo lo desborda y por momentos donde el ofuscamiento aparece y sin embargo el recorrido de la obra sigue. Muchas veces hay conflicto, pero el conflicto es cambio y, el cambio es construcción, es creación.
Acaso un artista no se ríe de sus errores y aciertos al crear. Siendo la capacidad de sorprenderse y asombrarse parte esencial del proceso. Un proceso sin imprevistos, sin revisiones, sin reflexión, sin análisis, sería un proceso que no late, un proceso sin vida. Y la peregrinación es un proceso que transpira vida.
Acaso un artista no confía en que su obra será la que deba ser, la que al ponerle todo el corazón, la fuerza, el ánimo y la dedicación, terminará su recorrido. Un artista sabe que en el proceso su obra pasará por diferentes formas, construyéndose a sí misma y transformando su ser.
Pregunto: ¿Por qué no ser peregrinos del arte?
Los invito a animarse a iniciar ese camino. Un camino colmado de incertidumbre y certezas. Un camino donde las emociones y los pensamientos inundan nuestro ser y tenemos la oportunidad de canalizarlas, de expresarnos, de hacer nuestro propio recorrido. De ir cumpliendo metas, de no dejarnos caer, de perseverar, de seguir adelante más enriquecidos por el camino transitado.
Los invito también a valorar el camino de un artista, a interpretar su obra, a tener presente que hubo un recorrido único, privado y profundo. Una peregrinación en donde todo lo mencionado anteriormente sucedió, hubo gusto y disgusto, aciertos y desaciertos, y sin embargo el ánimo y el ímpetu hicieron que la obra evolucionara, adquiriera la forma que debía tomar y el artista transitara su camino para poder luego enseñarnos su creación.
Horas, meses, años, décadas, caminos de diferentes longitudes que se encuentran detrás de cada obra. Sentimientos y emociones. Tanta dedicación, perseverancia, esfuerzo y felicidad que nutrieron  el resultado final que ahora estamos disfrutando.
¡Qué hermoso poder leer ese diario de viaje! ¿No es cierto?
¡Qué interesante! ¡Cuánta aventura! Cada historia, única y maravillosa detrás de cada obra. Qué generosidad del artista al enseñar su aprendizaje de esa peregrinación, al compartir su creación.
Los invito a hacer el viaje a través de la obra, a sumergirnos por un momento en ese camino que nos muestra como si fuese un mapa del tesoro escondido algunos puntos clave, que si estamos atentos, podemos llegar a descubrir una parte del camino, a sentir un poco de lo que sintió ese peregrino, a salir diferentes de ese viaje.

Pilar Bide.
Apasionada por las bellas artes, desde niña comenzó estudiando artes plásticas, literatura, ballet y piano. Continuando con canto, baile flamenco y stand up comedy. Estudió fotografía y actualmente continúa desarrollándose en las artes plásticas, más especialmente en la pintura, siendo el óleo y el lienzo sus preferidos. Con los años esta exploración del sentir se convirtió en una motivación y un gusto tan grande que deseó compartirla.

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