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Alfred Sisley. Nieve en Louveciennes.

Alfred Sisley. Nieve en Louveciennes. 1878. Musée d'Orsay.

 IMPRESIONISMO | #ARTEMODERNO

El campo invernal atrae particularmente a Sisley que plasma prodigiosamente la tristeza y el carácter desolado de la naturaleza. Su temperamento reservado y solitario es más acorde con los misterios y el silencio que con el brillo de los paisajes soleados y mediterráneos que aprecia por ejemplo Renoir.
Como Monet, Sisley sigue el ejemplo de Courbet pintando paisajes bajo la nieve. Este tema seduce a los impresionistas porque les permite estudiar las variaciones de la luz y jugar sobre los diferentes matices de su paleta. Gracias a pequeñas pinceladas de color colocadas en el lienzo, el sol no es uniformemente blanco, sino irisado con reflejos azulados.

Los inviernos transcurridos en Louveciennes, en Marly-le-Roi o también en Veneux-Nadon inspiran a Sisley numerosos paisajes de nieve, como éste. La nieve en Louveciennes también ilustra las investigaciones en materia de perspectiva, llevadas a cabo por el pintor: un camino nevado se hunde hacia la lejanía, simplemente poblado por un pequeño personaje aislado. La sensibilidad del artista que se expresa en estos paisajes finos y delicados donde el color juega en discretas armonías, puede explicarse debido a su origen británico. Además, Sisley tuvo la oportunidad de admirar las obras de Bonington, Constable y Turner durante los cuatro años pasados en Inglaterra, de 1857 a 1861, y con motivo de sus viajes ulteriores. Recordemos también que la técnica de la acuarela, muy favorecida del otro lado de la Manga, había contribuido a introducir una determinada libertad en la pintura.