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La balada de Buster Scruggs y otros cuentos de la condición humana.

Por Héctor Makishi Matsuda.
Y es que el humor negro, muy característico en ellos, es el humor inteligente por excelencia.




Debo confesar que los Hermanos Coen son de mis cineastas favoritos. Me parecen de lo mejor del cine actual y eterno. En ellos, se ve una propuesta estética macerada en el tiempo y que el oficio ya lo tienen bien conseguido. Son, claramente, íconos del cine independiente, aunque ellos mismos minimicen este adjetivo. Pero son independientes porque no les importa quedar bien con productoras, críticos y público en general, sino que ellos dan rienda suelta a su pasión que es el cine y no están sujetos a los discursos políticamente correctos. Al respecto, Joel ha dicho: «No puedes sentarte y decir: “Voy a escribir algo que sigue los dictámenes de lo que la cultura piensa que debe suceder, en términos de diversidad cultural en la narración”. Siendo honesto contigo, eso es totalmente descabellado». Pero tampoco en su arte, están buscando la originalidad y la película non plus ultra. Ellos hacen lo que aman y eso es suficiente. Ethan ha dicho: «Generalmente no nos preocupa repetirnos. Ser original y hacer siempre lo nuevo está increíblemente sobrevalorado».
Y es verdad, en cuanto a la sobrevaloración de ser original. Ya lo decía Salomón, hace como 3 mil años atrás: «No hay nada nuevo bajo el sol». Pretender que tu arte no tenga rastros de algo anterior, es pretensión fracasada de iconoclastas como los Dadá que su propuesta es más una crítica social que arte. Pero en fin, la originalidad en el arte no tiene que estar vinculado con la novedad pura, sino con la interpretación que haces con la tradición que te antecede. Un claro ejemplo es esta última película de los Coen, La balada de Buster Scruggs que lo presentan por Netflix.
La película podría estar emparentado con el género western y lo está, pero hacen una deconstrucción del género que la propuesta va más allá de los tópicos del western. Hay una suerte de sincretismo muy particular que atraviesa temas escatológicos, filosóficos, éticos y antropológicos. A los Coen, ya se los conoce por su profunda reflexión en sus películas, así sean comedias. Y es que el humor negro, muy característico en ellos, es el humor inteligente por excelencia.
Todos estos temas y reflexiones están repartidos en pequeños cortos, seis en total, que conforman toda la película. En todos, la muerte está presente como horizonte último de comprensión. Es decir, que las muertes en todos los cuentos hacen brillar aspectos trascendentes de la vida del hombre.
Veamos cada corto en particular:
1.     The Ballad of Buster Scruggs. La más absurda en apariencia. Un cowboy fuera de la ley que se enfrenta a distintas situaciones que lo obligan a matar a sus contrincantes. Él es rápido y audaz, pero en la vida, siempre encontraremos alguien mejor que nosotros. ¿Qué problema hay? La vida no es perfecta, pero lo que tengas que hacer, hazlo con perfección.
2.     Near Algodones. James Franco encarna a un ladrón de bancos que se le ocurre asaltar uno, en un solitario pueblo del Viejo Oeste. Su plan fracasa y es condenado a la horca. En el instante último de su vida, contempla en el público asistente a la ejecución a una chica hermosa con la que cruza miradas. Y como si contemplar la belleza en el peor momento de tu vida te redimiera, al Ladrón se le ve con un rostro de paz y alegría que nadie podría imaginar que está a punto de morir.
3.     Meal ticket. En este corto está Liam Nesson como un viejo representante de un show itinerante que tiene como su único artista a un chico sin piernas ni brazos que recita como si fuera un discurso, párrafos de escritores y artistas como Percy Bysshee Shelley, William Shakespeare y Abraham Lincoln. Lo curioso es que el discurso de alto contenido moralizante y el actuar del representante bastante inescrupuloso es muy contrastante. En este cuento la crueldad y la muerte son socias.
4.     All Gold Canyon. La aparición de Tom Waits ya justifica el corto y da vida a un buscador de oro que encuentra un valle inmaculado. La relación del buscador con la naturaleza tiene una connotación de respeto y agradecimiento. No se ve violencia en su estadía en ese paraíso perdido hasta que llega el que busca ganarse el dinero a costa del esfuerzo del otro. El desenlace de esta historia es reivindicante e inesperada.
5.     The gal who got rattled. «Gal» significa «muchacha». Así que el título sería algo así como «La muchacha que fue traicionada». Los títulos en todos los cuentos son muy elementales pero con pequeñas sutilezas. Esta no es la excepción. Se trata de una muchacha y su hermano que viajan al Oeste prometedor en busca de mejoras de vida. Para esto, se unen a las legendarias caravanas de carretas que movilizaron de Este a Oeste, toda Norteamérica. Siguiendo con el título, ¿cuál es la sutileza? Y probablemente, sea preguntarse ¿por quién fue traicionada? Por su hermano, el jefe de la Caravana, su perro President Pierce, sus miedos, sus caprichos o el destino. Esto no se sabrá hasta el final.
6.     The mortal remains. En una diligencia típica del Viejo Oeste, cinco tripulantes viajan hacia Morgan Fort (Colorado). Es el corto perfecto para cerrar la película. Es un viaje extraño que casi no tiene exteriores, con reglas extrañas como «El cochero no se detiene». Pero tampoco tiene rostro ni voz. Es una suerte de Caronte Cowboy que a velocidad, los lleva a una casona que no se sabe bien qué es. La riqueza de este corto está en las reflexiones que cada uno hace sobre la vida y el amor. Algunas son cínicas; otras, más puritanas; otras, más elementales. Sin embargo estas opiniones se van desplomando a medida que el cochero se va acercando al lugar del destino, incierto y solitario como la muerte. Los discursos se caen porque ante la muerte, hay muy pocas cosas que, realmente, valen un esfuerzo, una constancia, una virtud.
El último de los pasajeros (el cínico francés) mira cómo el cochero va desapareciendo entre la niebla de una noche fría. Está parado en el pórtico de entrada del hotel vacío, vuelve la mirada hacia dentro y se coloca el sombrero como dándose valor y dignidad. Entonces, las puertas se cierran. Se cierran.
Mi blog: Cine consentido

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