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Roberto Bolaño.

Vida, obra y ¨pensamientos literarios¨.

Fue un escritor y poeta chileno, autor de más de una veintena de libros, entre los cuales destacan sus novelas Los detectives salvajes, ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma 2666.
Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestran las numerosas publicaciones consagradas a su obra y el hecho de que tres novelas —además de las ya citadas Los detectives salvajes y 2666, la breve Estrella distante— figuren en los 15 primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.
Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, entre ellos inglés, francés, alemán, italiano y holandés, teniendo al momento de su muerte 37 contratos de publicación en diez países, y póstumamente extendiéndose a otros más, entre ellos Estados Unidos, ascendiendo a 50 contratos y 49 traducciones en doce países, todos ellos previos a la publicación de 2666, su novela más ambiciosa. Además el autor goza de excelentes críticas tanto de escritores como de críticos literarios contemporáneos, siendo considerado uno de los grandes autores hispanoamericanos del siglo XX, junto con otros escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, con quien suele ser comparado.
Estilo.
Desde principios del siglo XXI, muchos especialistas y críticos literarios han analizado la obra de Bolaño. Uno de sus rasgos más dominantes es la constante conexión entre vida y literatura. En sus libros suelen aparecer reflexiones sobre los valores de la lectura o la virtud del «valor» en el acto de escribir, actividad que suele relacionar con la muerte y la violencia. Sus múltiples personajes, cada uno de los cuales goza de una individualidad propia, son en su gran mayoría escritores tanto fracasados como exitosos para los que la actividad literaria lo es todo, no solo en un sentido estético sino también ético, y que además suelen ser vanguardistas o aprovecharse de la herencia de las vanguardias. Muchos escritores y especialistas concuerdan con que su obra está fuertemente ligada a una estética melancólica, y que además en ella existe una fuerte conexión entre estética y política. Como autor de novelas abiertas, su prosa, conformada usualmente por escenas fragmentarias, suele ser además casi carente de descripciones y adoptar comúnmente dos estrategias posibles: una historicista y de narrador omnisciente, o bien una descriptiva indirecta, basada en el relato confesional en primera persona, de una persona distinta del protagonista que se dirige a un interlocutor anónimo o detectivesco.
En diversas ocasiones, Bolaño afirmó que luego de terminar un libro, procuraba olvidarlo de inmediato, de modo de no repetir la trama ni los personajes en sus trabajos siguientes. A pesar de lo anterior, el material para sus obras era normalmente recopilado durante años, y antes de acabar la versión final para entregársela al editor, solía redactar varias versiones previas, algunas manuscritas o mecanografiadas, y a partir de 1995, año en que se compra su primera computadora, también digitalizadas. El escritor afirmó además que todos sus libros están relacionados, incluso considerando en conjunto su narrativa y su poesía. En una entrevista, declaró lo siguiente:
«Mi poesía y mi prosa son dos primas hermanas que se llevan bien. Mi poesía es platónica, mi prosa es aristotélica. Ambas abominan de lo dionisiaco, ambas saben que lo dionisiaco ha triunfado.»
Roberto Bolaño
Los dos libros más celebrados del escritor, Los detectives salvajes y 2666, están ambientados en México, país en el cual se comenzó a gestar como escritor, y en el cual vivió gran parte de su juventud. Bolaño escribió en una ocasión, en una carta a su amigo de Ciudad de México, Juan Pascoe:
«...he descubierto que TODO mi teatro lo he realizado para que Mario Santiago haga el papel principal, para que él haga mi papel, protagonice mis sueños, ¿bonito, no?»
Roberto Bolaño
El mismo Bolaño, en su discurso de agradecimiento por la obtención del Premio Rómulo Gallegos, afirmó también que toda su obra estaba dedicada a los jóvenes latinoamericanos de su generación. Otros temas frecuentes en su narrativa son el nazismo y el fascismo, como puede verse en sus obras La literatura nazi en AméricaEstrella distante o El Tercer Reich, y en menor medida en otros de sus libros. Bolaño era un erudito acerca de la historia de la Alemania nazi, y aprovechó este conocimiento en su creación literaria. Muchos concuerdan también con que, si bien Bolaño no es un escritor de novelas policiales o negras, sí comparte ciertos parentescos con el género, que se pueden ver más explícitamente en obras como Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de JoyceLa pista de hieloMonsieur PainEstrella distanteLos detectives salvajes, y algunos cuentos de Llamadas telefónicas y Putas asesinas. A propósito de esto último, la investigadora Valeria de los Ríos sugiere que en la obra de Bolaño está muy presente la figura de la búsqueda, que se evidencia en la presencia de detectives y en el uso de la fotografía como pista, que permite «establecer una conexión prosaica con la realidad» y que al mismo tiempo es también «un elemento desestabilizador que apunta a la revelación (...) aunque de manera degradada». El investigador Ezequiel De Rosso sugiere que en la obra del chileno «no se trata tanto de un enigma a develar, como en la novela policial, sino más bien de un secreto que el texto parece esconder», un secreto dinámico que produce sentidos y tiene un valor narrativo; de este modo, afirma De Rosso, «el lector que propone Bolaño es un lector conjetural, un lector que propone hipótesis para ciertos hechos oscuros en la trama cuya resolución carece de importancia». A Juan Villoro, al respecto, le «llama la atención el poco interés que concede al mundo subjetivo de sus personajes (...) Su escritura no depende de la introspección sino del recuento de los datos». Esta casi ausencia de descripciones también es destacada por el crítico Juan Antonio Masoliver Ródenas, para quien la trama de las obras de Bolaño dependen de los numerosos personajes, que se apropian de una identidad y presencias distinguibles entre sí; de este modo, «la mayoría de los conflictos surgen precisamente de la capacidad de entablar o de prolongar una relación y de la atracción y repulsión inmediata entre las personas», permitiéndole al autor crear «un espacio en el que las cosas son simultáneamente normales e insólitas».
El escritor siempre fue de la opinión de que se debe priorizar la estructura por sobre el argumento de la obra, lo que se puede ver en la acabada estructura de la totalidad de sus novelas y cuentos. Antes de escribir, procuraba siempre tener la estructura muy clara, y compartía con el escritor argentino Jorge Luis Borges la idea de que los argumentos en literatura, si bien son importantes, son casi siempre los mismos, además que solían llegarle sin buscarlos. Durante el acto de escribir, no pensaba en sus eventuales lectores, sino sencillamente en la misma escritura, la forma, el ritmo y el argumento. A lo largo de su vida escribió normalmente en entornos silenciosos pero carentes de cualquier comodidad. Solía escribir escuchando música rock, incluso en las épocas más avanzadas de su vida.
Valeria de los Ríos destaca también el uso en la obra de Bolaño de una nueva estética cartográfica, que utiliza la figura del mapa en lugar de la del archivo, como es el caso de los autores del boom latinoamericano. Así, sugiere de los Ríos, el mapa cognitivo de Bolaño no es un Macondo, sino la aldea global, a la que también adjudica una dimensión política. Como en Poe o Baudelaire, añade, en Bolaño el territorio no es descrito, sino experimentado. Esta «extraterritorialidad» literaria también la destaca el crítico Ignacio Echevarría.
Influencias.
Bolaño siempre se reconoció un admirador de la literatura de Borges. Su segunda novela publicada, La literatura nazi en América, puede leerse como un homenaje a dicho escritor. Asimismo, suelen relacionarlo con Julio Cortázar, lo cual Bolaño no pone en duda:
«Decir que estoy en deuda permanente con la obra de Borges y Cortázar es una obviedad».
Roberto Bolaño
Su poeta favorito era el chileno Nicanor Parra, si bien poseía un vasto conocimiento e interés por la poesía francesa, tomando en ella un lugar destacado Arthur Rimbaud, de quien tomó el nombre de pila para su álter ego literario, Arturo Belano. Dentro de la literatura anglosajona, entre sus favoritos se encontraban James EllroyPhilip K. Dick y Cormac McCarthy. En su novela 2666, se desenvuelve en territorios geográficos similares a los aventurados por McCarthy —la frontera entre México y Estados Unidos—. Según el poeta y crítico Matías Ayala, para quien la prosa de Bolaño es muy superior a su «poco lograda vena lírica», en sus mejores poemas el autor se logra apropiar de figuras de la literatura latinoamericana del siglo XX, como el «inconsciente», el «vitalismo corporal» y «la tierra como espacio de degradación mítica».
Bolaño fue también un duro crítico a diversos escritores contemporáneos. Fue manifiesta la antipatía que sentía por el mexicano Octavio Paz en su juventud y tajantes sus críticas a la mexicana Ángeles Mastretta. También criticó duramente la literatura chilena de la década de 1990, incluyendo entre otros a Isabel AllendeAntonio SkármetaVolodia Teitelboim Marcela Serrano, Luis Sepúlveda, Hernán Rivera Letelier o Diamela Eltit, si bien también celebró la obra, además de la de Nicanor Parra, la de los chilenos Enrique LihnGonzalo RojasJorge Edwards y a veces José Donoso, así como los argentinos Bioy CasaresSilvina OcampoRodolfo WilcockRicardo PigliaManuel PuigCopi y Osvaldo Lamborghini, además de los anteriormente mencionados Cortázar y Borges, y la de los mexicanos Juan RulfoSergio PitolCarlos Monsiváis y otros escritores hispanoamericanos como Juan MarséÁlvaro PomboMario Vargas LlosaMiguel Ángel Asturias y Augusto Monterroso. Bolaño destacó además a varios escritores de su generación, tales como Fernando VallejoCésar AiraAlan PaulsRodrigo FresánRodrigo Rey RosaJuan VilloroDaniel SadaCarmen BoullosaJorge VolpiEnrique Vila-MatasJavier MaríasPedro LemebelRoberto Brodsky, Olvido García ValdésMiguel Casado y Rodrigo Lira.
Con respecto a escritores de lenguas no romances, Bolaño apreciaba particularmente a Franz Kafka y Witold Gombrowicz, entre varios otros.
Para Enrique Vila-Matas, Bioy Casares es «uno de los autores más familiares al mundo literario de Bolaño»; para el crítico argentino Leonardo Tarifeño, está más cercano al mismo Vila-Matas, así como a César Aira; mientras que para el estudioso argentino Gonzalo Aguilar, Bolaño está especialmente relacionado con J. R. Wilcock, Ricardo Piglia, Enrique Lihn, José Emilio Pacheco y Honorio Bustos Domecq, quien evidentemente también incluye al ya mencionado Jorge Luis Borges.
Ideología política.
Bolaño, ateo desde su juventud, siempre se consideró de pensamientos de izquierda, haciéndose trotskista durante su juventud en México, y posteriormente anarquista. En sus propias palabras:
«(no me gusta) la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clérigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas, y terminé siendo anarquista [...]. Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode muchísimo.»
Roberto Bolaño
Pese a que la política no suele ser un tema central en su obra, fue un escritor muy comprometido a nivel político. En sus propias palabras, afirmó que «toda literatura, de alguna manera, es política. Quiero decir: es reflexión política y es planificación política».
Con respecto a los sentimientos patrióticos, opinaba que lo mejor era olvidarse de la patria, pues uno bien puede tener muchas de ellas, y definirlas de muy diversas maneras. Más que chileno, mexicano o incluso español, Bolaño se consideraba un latinoamericano.
Obra.
La obra de Roberto Bolaño incluye poesía, novelas, cuentos, ensayos y discursos literarios, publicados en su mayoría en BarcelonaEspaña. Varias de estas obras han sido publicadas póstumamente. La totalidad de sus libros de cuentos, y casi todas sus novelas —salvo Consejos de un discípulo..., reeditada por la Editorial Acantilado— han sido publicadas por Anagrama, a través de su amigo y principal editor Jorge Herralde, donde publicó entre 1996 y 2003 al menos un libro por año. La primera edición de La pista de hielo fue publicada inicialmente por la Editorial PlanetaLa literatura nazi en América por Seix Barral, y Una novelita lumpen por la editorial Mondadori. Sus primeros trabajos narrativos fueron además publicados inicialmente en pequeñas ediciones mediante la obtención de premios españoles de provincia.
Pensamientos Literarios.
  1. Sobre el carácter que requieren los momentos.
  2. Sobre las casualidades y el destino.
  3. Sobre el humor y la curiosidad.
  4. Sobre entender el significado de "caer por su propio peso".